13 de julio de 2011

sobran las Palabras

Aprendí a buscarte nada más, sin saber que estabas,

tan adentro mío y más allá, de todo y de nada.

Aprendí a llorarte sin saber, que en cada mañana,

bajabas el sol para traer, luces de esperanza.



Que extraño fue todo ya lo ves, la vida que pasa,

y en la más austera desnudes, sobran las palabras,

sobran las palabras...



Que argumento gris tiene el perfil, de las horas lacias,

desglosando lágrimas de atril, de estériles páginas.

Anda suelto el aire en el pinar, borrando nostalgias,

que extraño fue todo pa' que llorar, si hoy se que me amas.



Que extraño fue todo ya lo ves, la vida que pasa,

y en la más austera desnudes, sobran las palabras,

sobran las palabras...



Aprendí a buscarte nada más, sin saber que estabas,

tan adentro mío y más allá, de todo y de nada.

Aprendí a llorarte sin saber, que en cada mañana,

bajabas el sol para traer, luces de esperanza.



Que extraño fue todo ya lo ves, la vida que pasa,

y en la mas austera desnudes, sobran las palabras,

sobran las palabras...



Jose Larralde

17 de mayo de 2011

cuento de las cartas de amor eduardo galeano

La puerta
A Carlos, que después de esta historia, ya en plena democracia, volvió a prisión por el delito de ser periodista.

En una barraca, por pura casualidad, Carlos Fasano encontró la puerta de la celda donde había estado preso

Durante la dictadura militar uruguaya, él había pasado seis años conversando con un ratón y con esa puerta de la celda número 282. El ratón se escabullía y volvía cuando quería, pero la puerta estaba siempre. Carlos la conocía mejor que la palma de su mano. No bien la vio, reconoció los tajos que él había cavado con la cuchara, y las manchas, las viejas manchas de la madera, que eran los mapas de los países secretos adonde él había viajado a lo largo de cada día de encierro.

Esa puerta y las puertas de todas las otras celdas fueron a parar a la barraca que las compró, cuando la cárcel se convirtió en shopping center. El centro de reclusión pasó a ser un centro de consumo y ya sus prisiones no encerraban gente, sino trajes de Armani, perfumes de Dior y videos de Panasonic.

Cuando Carlos descubrió su puerta, decidió quedársela. Pero las puertas de las celdas se habían puesto de moda en Punta del Este, y el dueño de la barraca exigió un precio imposible. Carlos regateó y regateó hasta que por fin, con la ayuda de algunos amigos, pudo pagarla. Y con la ayuda de otros amigos, pudo llevarla: más de un musculoso fue necesario para acarrear aquella mole de madera y hierro, invulnerable a los años y a las fugas, hasta la casa de Carlos, en las quebradas de Cuchilla Pereira.

Allí se alza, ahora, la puerta. Está clavada en lo alto de una loma verde, rodeada de verderías, de cara al sol. Cada mañana el sol ilumina la puerta, y en la puerta el cartel que dice: Prohibido cerrar.

Para la cátedra de Literatura
Enrique Buenaventura estaba bebiendo ron en una taberna de Cali, cuando un desconocido se acercó a la mesa. El hombre se presentó, era de oficio albañil, a sus órdenes, para servirlo:

­Necesito que me escriba una carta. Una carta de amor.
­¿Yo?
­Me han dicho que usted puede.
Enrique no era especialista, pero hinchó el pecho. El albañil aclaró que él no era analfabeto:
­Yo puedo escribir. Pero una carta así, no puedo.
­¿Y para quién es la carta?
­Para... ella.
­¿Y usted qué quiere decirle?
­Si lo sé, no le pido.
Enrique se rascó la cabeza.
Esa noche, puso manos a la obra.
Al día siguiente, el albañil leyó la carta:
­Eso ­dijo, y le brillaron los ojos­. Eso era. Pero yo no sabía que era eso lo que yo quería decir.

El Cristito
Dormía poco o nada la Niña María. La luz primera de cada día recortaba las montañas y ya la Niña María estaba clavada de rodillas, susurrando rezos ante el altar.

En el centro del altar reinaba un pequeño Cristo moreno. El Cristito tenía pelo de gente, pelo negro de la gente del lugar. Milagros casi no hacía, poca cosa, algún milagro que otro, muy de vez en cuando, para no perder la mano, pero los lugareños frecuentaban mucho a ese hijo de Dios que tanto se les parecía, y él aliviaba a los lastimados, consolaba a los solos y escuchaba a los pesados. A él acudían los latosos más aburridores del valle de Conlara y de sus inmediaciones, y el Cristito les aguantaba el quejerío con cristiana paciencia.

La Niña María vivía a la mala, se la comía la mugre, pero ella bañaba al Cristito con agua de manantial, lo cubría con las flores del valle y le encendía las velas que lo rodeaban. Ella nunca se había casado. En sus años mozos, se había hecho cargo de sus dos hermanos sordomudos. Después, había consagrado su vida al Cristito. Pasaba los días cuidándole la casa, y por las noches le velaba el sueño.

A cambio de tanto, ella nunca había pedido nada.

A los ciento tres años de su edad, pidió.

­Quiere vivir ­opinaron algunos.
­Quiere morir ­aseguraron otros.
La Niña María nunca dijo el favor, pero contó la promesa:
­Si el Cristito me cumple ­dijo­, lo tiño de rubio.

Las cartas
Juan Ramón Jiménez abrió el sobre en su cama del sanatorio, en las afueras de Madrid. Miró la carta, admiró la fotografía. Gracias a sus poemas, ya no estoy sola. Cuánto he pensado en usted!, confesaba Georgina Hübner, la desconocida admiradora que le escribía desde lejos. Olía a rosas el papel rosado de aquella primera misiva, y estaba pintada de rosáceas anilinas la foto de la dama que sonreía, hamacándose, en el rosedal de Lima.

El poeta contestó. Y algún tiempo después, el barco trajo a España una nueva carta de Georgina. Ella le reprochaba su tono tan ceremonioso. Y viajó al Perú la disculpa de Juan Ramón, perdone usted si le he sonado formal y creame si acuso a mi enemiga timidez, y así se fueron sucediendo las cartas que lentamente navegaban entre el norte y el sur, entre el poeta enfermo y su lectora apasionada. Cuando Juan Ramón fue dado de alta, y regresó a su casa de Andalucía, lo primero que hizo fue enviar a Georgina el emocionado testimonio de su gratitud, y ella contestó palabras que le hicieron temblar la mano.

Las cartas de Georgina eran obra colectiva. Un grupo de amigos las escribía desde una taberna de Lima. Ellos habían inventado todo: la foto, las cartas, el nombre, la delicada caligrafía. Cada vez que llegaba carta de Juan Ramón, los amigos se reunían, discutían la respuesta y ponían manos a la obra. Pero con el paso del tiempo, carta va, carta viene, las cosas fueron cambiando. Ellos proyectaban una carta y terminaban escribiendo otra, mucho más libre y volandera, quizá dictada por esa mujer que era hija de todos ellos, pero no se parecía a ninguno y a ninguno obedecía.

Entonces llegó el mensaje que anunciaba el viaje de Juan Ramón. El poeta se embarcaba hacia Lima, hacia la mujer que le había devuelto la salud y la alegría. Los amigos se reunieron de urgencia. ¿Qué podían hacer? ¿Confesar la verdad? ¿Pedir disculpas? ¿De qué serviría tamaña crueldad? Mucho debatieron el asunto. En la madrugada, al cabo de algunas botellas y de muchos cigarros, tomaron una decisión. Era una decisión desesperada, pero no había otra. Y sellaron el acuerdo: en silencio, encendieron una vela y soplaron todos a la vez.

Al día siguiente, el cónsul del Perú en Andalucía golpeó a la puerta de Juan Ramón, en los olivares de Moguer. El cónsul había recibido un telegrama de Lima:­Georgina Hübner ha muerto.

6 de mayo de 2011

Las cosas que no puedo responder

temazo de Marwan cantado por Maibera

COSAS QUE NO PUDE RESPONDER

¿Por qué aún sientes dentro de tu pecho solo sus latidos de mi cuerpo? ¿Por qué no dejo de sentir que todavía formas parte de mi piel? ¿Por qué decides que te quieres volver loca cuando yo me he vuelto cuerdo? ¿Por qué ayer se acabo y porque mañana lo podemos resolver? ¿Porque las cosas que arreglamos acostados la rompemos con palabras, porque siempre que digo adiós el corazón me dice inténtalo otra vez?

¿Por qué parece que solo nos entendemos con las luces apagadas? Mi piel no sabe calcular bien la distancia que debemos mantener.

El corazón es un alumno limitado, que nunca aprende
El corazón, siempre la misma asignatura para septiembre (x2)

¿Por qué esta claro el amor, siempre resiste mucho más de lo que dura? ¿Por qué hay cuestiones en mi piel que solo puede respondérmelas tu piel? ¿Por qué la ruta que escogimos no perdona y siempre hay una nueva curva?

¿Por qué hacemos cosas que juramos que no llegaríamos a hacer? ¿Por qué si sientes lo de antes tus ojos me dicen ya no me haces falta? ¿Por qué si siento lo de siempre no me atrevo a decirte quédate? ¿Por qué será que la felicidad ya nunca nos devuelve la llamada? Creo que llamaré a esta canción las cosas que no pude responder.

El corazón es un alumno limitado, que nunca aprende
El corazón, siempre la misma asignatura para septiembre (x2)

El corazón, el corazón, el corazón, el corazón…

12 de abril de 2011

La leyenda

Despues de mucho tiempo vuelvo a poner algo en este espacio perdido en el ciberespacio, este cuento es del maestro Borges y siempre me deja pensando en todo lo que hago o me hacen sin querer o queriendo, en fin



Abel y Caín se encontraron después de la muerte de Abel. Caminaban por el desierto y se reconocieron desde lejos, porque los dos eran muy altos. Los hermanos se sentaron en la tierra, hicieron un fuego y comieron. Guardaban silencio, a la manera de la gente cansada cuando declina el día. En el cielo asomaba alguna estrella, que aún no había recibido su nombre. A la luz de las llamas, Caín advirtió en la frente de Abel la marca de la piedra y dejó caer el pan que estaba por llevarse a la boca y pidió que le fuera perdonado su crimen.
Abel contestó:
-¿Tú me has matado o yo te he matado? Ya no recuerdo; aquí estamos juntos como antes.
-Ahora sé que en verdad me has perdonado -dijo Caín-, porque olvidar es perdonar. Yo trataré también de olvidar.
Abel dijo despacio:
-Así es. Mientras dura el remordimiento dura la culpa.

8 de febrero de 2011

"Puto el que lee esto"

"Puto el que lee esto". Nunca encontré una frase mejor para comenzar un relato. Nunca, lo juro por mi madre que se caiga muerta. Y no la escribió Joyce, ni Faulkner, ni Jean-Paul Sartre, ni Tennessee Williams, ni el pelotudo de Góngora.

Lo leí en un baño público en una estación de servicio de la ruta. Eso es literatura. Eso es desafiar al lector y comprometerlo. Si el tipo que escribió eso, seguramente mientras cagaba, con un cortaplumas sobre la puerta del baño, hubiera decidido continuar con su relato, ahí me hubiese tenido a mí como lector consecuente. Eso es un escritor. Pum y a la cabeza. Palo y a la bolsa. El tipo no era, por cierto, un genuflexo dulzón ni un demagogo. "Puto el que lee esto", y a otra cosa. Si te gusta bien y si no también, a otra cosa, mariposa. Hacete cargo y si no, jodete. Hablan de aquel famoso comienzo de Cien años de soledad, la novelita rococó del gran Gabo. "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento..." Mierda. Mierda pura. Esto que yo cuento, que encontré en un baño público, es muy superior y no pertenece seguramente a nadie salido de un taller literario o de un cenáculo de escritores pajeros que se la pasan hablando de Ross Macdonald.

Ojalá se me hubiese ocurrido a mí un comienzo semejante. Ese es el golpe que necesita un lector para quedar inmovilizado. Un buen patadón en los huevos que le quite el aliento y lo paralice. Ahí tenés, escapate ahora, dejá el libro y abandoname si podés. No me muevo bajo la influencia de consejos de maricones como Joyce o el inútil de Tolstoi. Yo sigo la línea marcada por un grande, Carlos Monzón, el fantástico campeón de los medio medianos. Pumba y a la lona. Paf... el piñazo en medio de la jeta y hombre al suelo. Carlitos lo decía claramente, con esa forma tan clara que tenía para hablar. "Para mí el rival es un tipo que le quiere sacar el pan de la boca a mis hijos." Y a un hijo de puta que pretenda eso hay que matarlo, estoy de acuerdo.
El lector no es mi amigo. El lector es alguien que les debe comprar el pan a mis hijos leyendo mis libros.
Así de simple. Todo lo demás es cartón pintado. Entonces no se puede admitir que alguien comience a leer un libro escrito por uno y lo abandone. O que lo hojee en una librería, lea el comienzo, lo cierre y se vaya como el más perfecto de los cobardes. Allí tiene que quedar atrapado, preso, pegoteado. "Puto el que lee esto". Que sienta un golpe en el pecho y se dé por aludido, si tiene dignidad y algo de virilidad en los cojones. "Es un golpe bajo", dirá algún crítico amanerado, de esos que gustan de Graham Greene o Kundera, de los que se masturban con Marguerite Yourcenar, de los que leen Paris Review y están suscriptos en Le Monde Diplomatique. ¡Sí, señor -les contesto-, es un golpe bajo! Y voy a pegarles uno, cien mil golpes bajos, para que me presten atención de una vez por todas.
Hay millones de libros en los estantes, es increíble la cantidad alucinante de pelotudos que escriben hoy por hoy en el mundo y que se suman a los que ya han escrito y escribirán. Y los que han muerto, los cementerios están repletos de literatos. No se contentan con haber saturado sus épocas con sus cuentos, ensayos y novelas, no. Todos aspiraron a la posteridad, todos querían la gloria inmortal, todos nos dejaron los millones de libros repulsivos, polvorientos, descuajeringados, rotosos, encuadernados en telas apolilladas, con punteras de cuero, que aún joden y joden en los estantes de las librerías. Nadie decidió, modesto, incinerarse con sus escritos. Decir: "Me voy con rumbo a la quinta del Ñato y me llevo conmigo todo lo que escribía, no los molesto más con mi producción", no. Ahí están los libros de Molière, de Cervantes, de Mallea, de Corín Tellado, jodiendo, rompiendo las pelotas todavía en las mesas de saldos. Sabios eran los faraones que se enterraban con todo lo que tenían: sus perros, sus esposas, sus caballos, sus joyas, sus armas, sus pergaminos llenos de dibujos pelotudos, todo. Igual ejemplo deberían seguir los escritores cuando emprenden el camino hacia las dos dimensiones, a mirar los rabanitos desde abajo, otra buena frase por cierto. "Me voy, me muero, cagué la fruta -podría ser el postrer anhelo-. Que entierren conmigo mis escritos, mis apuntes, mis poemas, que total yo no estaré allí cuando alguien los recite en voz alta al final de una cena en los boliches." Que los quemen, qué tanto. Es lo que voy a hacer yo, téngalo por seguro, señor lector. Millones de libros, entonces, de escritores importantes y sesudos, de mediocres, tontos y banales, de señoras al pedo que decidían escribir sus consejos para cocinar, para hacer punto cruz, para enseñar cómo forrar una lata de bizcochos.

Pelotudos mayores que dedicaron toda su vida, toda, al estudio exhaustivo de la vida de los caracoles, de los mamboretás, de los canguros, de los caballos enanos. Pensadores que creyeron que no podían abandonar este mundo sin dejar a las generaciones futuras su mensaje de luz y de esclarecimiento. Mecánicos dentales que supusieron urgente plasmar en un libro el porqué de la vital adhesividad de la pasta para las encías, señoras evolucionadas que pensaron que los niños no podrían llegar a desarrollarse sin leer cómo el gnomo Prilimplín vive en una estrella que cuelga de un sicomoro, historiadores que entienden imprescindible comunicar al mundo que el duque de La Rochefoucauld se hacía lavativas estomacales con agua alcanforada tres veces por día para aflojar el vientre, biólogos que se adentran tenazmente en la insondable vida del gusano de seda peruano, que cuando te descuidás te la agarra con la mano.

Allí, a ese mar de palabras, adjetivos, verbos y ditirambos, señores, hay que lanzar el nuevo libro, el nuevo relato, la nueva novela que hemos escrito desde los redaños mismos de nuestros riñones. Allí, a ese interminable mar de volúmenes flacos y gordos, altos y bajos, duros y blandos, hay que arrojar el propio, esperando que sobreviva. Un naufragio de millones y millones de víctimas, manoteando desesperadamente en el oleaje, tratando de atraer la atención del lector desaprensivo, bobo, tarado, que gira en torno a una mesa de saldos o novedades con paso tardío, distraído, pasando apenas la yema de sus dedos innobles sobre la cubierta de los libros, cautivado aquí y allá por una tapa más luminosa, un título más acertado, una faja más prometedora. Finge. El lector finge. Finge erudición y, quizás, interés. Está atento, si es hombre, a la minita que en la mesa vecina hojea frívolamente el último best-seller, a la señora todavía pulposa que parece abismarse en una novedad de autoayuda. Si es mujer, a la faja con el comentario elogioso del gurú de turno. Si es niño, a la musiquita maricona que despide el libro apenas lo abre con sus deditos de enano. Y el libro está solo, feroz y despiadadamente solo entre los tres millones de libros que compiten con él para venderse.

Sabe, con la sabiduría que le da la palabra escrita, que su tiempo es muy corto. Una semana, tal vez. Dos, con suerte. Después, si su reclamo no fue atractivo, si su oferta no resultó seductora, saldrá de la mesa exclusiva de las novedades VIP diríamos, para aterrizar en algún exhibidor alternativo, luego en algún estante olvidado, después en una mesa de saldos y por último, en el húmedo y oscuro depósito de la librería, nicho final para el intento fracasado. Ya vienen otros -le advierten-, vendete bien que ya vienen otros a reemplazarte, a sacarte del lugar, a empujarte hacia el filo de la mesa para que te caigas y te hagas mierda contra el piso alfombrado.

No desaparecerá tu libro, sin embargo, no, tenelo por seguro. Sea como fuere, es un símbolo de la cultura, un icono de la erudición, vale por mil alpargatas, tiene mayor peso específico que una empanada, una corbata o una licuadora. Irá, eso sí, con otros millones, al depósito oscuro y maloliente de la librería. No te extrañe incluso que vuelva un día, como el hijo pródigo, a la misma editorial donde lo hicieron. Y quede allí, al igual que esos residuos radioactivos que deben pasar una eternidad bajo tierra, encerrados en cilindros de baquelita, teflón y plastilina para que no contaminen el ambiente, hasta que puedan convertirse en abono para las macetas de las casas solariegas. De última, reaparecerá de nuevo, Lázaro impreso, en la mano de algún boliviano indocumentado, junto a otros dos libros y una birome, como oferta por única vez y en carácter de exclusividad, a bordo de un ómnibus de línea o un tren suburbano, todo por el irrisorio precio de un peso. Entonces, caballeros, no esperen de mí una lucha limpia. No la esperen. Les voy a pegar abajo, mis amigos, debajo del cinturón, justo a los huevos, les voy a meter los dedos en los ojos y les voy a rozar con mi cabeza la herida abierta de la ceja.

"Puto el que lee esto". John Irving es una mentira, pero al menos no juega a ser repugnante como Bukowski ni atildadamente pederasta como James Baldwin. Y dice algo interesante uno de sus personajes por ahí, creo que en El mundo según Garp: "Por una sola cosa un lector continúa leyendo. Porque quiere saber cómo termina la historia". Buena, John, me gusta eso. Te están contando algo, querido lector, de eso se trata. Tu amigo Chiquito te está contando, por ejemplo en el club, cómo al imbécil de Ernesto le rompieron el culo a patadas cuando se puso pesado con la mujer de Rodríguez. Vos te tenés que ir, porque tenés que trabajar, porque dejaste la comida en el horno, o el auto mal estacionado, o porque tu propia mujer te va a armar un quilombo de órdago si de nuevo llegás tarde como la vez pasada. Pero te quedás, carajo. Te quedás porque si hay algo que tiene de bueno el sorete de Chiquito es que cuenta bien, cuenta como los dioses y ahora te está explicando cómo el boludo de Ernesto le rozaba las tetas a la mujer de Rodríguez cada vez que se inclinaba a servirle vino y él pensaba que Rodríguez no lo veía. No te podés ir a tu casa antes de que Chiquito termine con su relato, entendelo.

Mirás el reloj como buen dominado que sos, le pedís a Chiquito que la haga corta, calculás que ya te habrá llevado el auto la grúa, que ya se te habrá carbonizado la comida en el horno, pero te quedás ahí porque querés eso que el maricón de John Irving decía con tanta gracia: querés saber cómo termina la historia, querido, eso querés. Entonces yo, que soy un literato, que he leído a más de un clásico, que he publicado más de tres libros, que escribo desde el fondo mismo de las pelotas, que me desgarro en cada narración, que estudio concienzudamente cómo se describe y cómo se lee, que me he quemado las pestañas releyendo a Ezra Pound, que puedo puntuar de memoria y con los ojos cerrados y en la oscuridad más pura un texto de setenta y ocho mil caracteres, que puedo dictaminar sin vacilación alguna cuándo me enfrento con un sujeto o con un predicado, yo, señores, premio Cinta de Plata 1989 al relato costumbrista, pese a todo, debo compartir cartel francés con cualquier boludo.

Mi libro tendrá, como cualquier hijo de vecino, que zambullirse en las mesas de novedades junto a otros millones y millones de pares, junto al tratado ilustrado de cómo cultivar la calabaza y al horóscopo coreano de Sabrina Pérez, junto a las cien advertencias gastronómicas indispensables de Titina della Poronga y las memorias del actor iletrado que no puede hacer la O ni con el culo de un vaso, pero que se las contó a un periodista que le hace las veces de ghost writer. Y no estaré allí yo para ayudarlo, para decirle al lector pelotudo que recorre con su vista las cubiertas con un gesto de desdén obtuso en su carita: "Éste es el libro. Éste es el libro que debe comprar usted para que cambie su vida, caballero, para que se le abra el intelecto como una sandía, para que se ilustre, para que mejore su aliento de origen bucal, estimule su apetito sexual y se encame esta misma noche con esa potra soñada que nunca le ha dado bola". Y allí estará la frase, la que vale, la que pega. El derechazo letal del Negro Monzón en el entrecejo mismo del tano petulante, el trompadón insigne que sacude la cabeza hacia atrás y hacia adelante como perrito de taxi y un montón de gotitas de sudor, de agua y desinfectante que se desprenden del bocho de ese gringo que se cae como si lo hubiese reventado un rayo. "Puto el que lee esto". Aunque después el relato sea un cuentito de burros maricones como el de Platero y yo, con el Angelus que impregna todo de un color malva plañidero. Aunque la novela después sea la historia de un seminarista que vuelve del convento. Aunque el volumen sea después un recetario de cocina que incluya alimentos macrobióticos. No esperen, de mí, ética alguna. Sólo puedo prometerles, como el gran estadista, sangre, sudor y lágrimas en mis escritos. El apetito por más y la ansiedad por saber qué es lo que va a pasar. Porque digo que es puto el que lee esto y lo sostengo. Y paso a contarles por qué lo afirmo, por qué tengo autoridad para decirlo y por qué conozco tanto sobre su intimidad, amigo lector, mucho más de lo que usted nunca hubiese temido imaginar. Sí, a usted le digo. Al que sostiene este libro ahora y aquí, el que está temiendo, en suma, aparecer en el renglón siguiente con nombre y apellido. Nombre y apellido. Con todas las letras y hasta con el apodo. A usted le digo.

6 de octubre de 2010

hoy les dejo un poco de rock and roll del bueno


Este disco de Johnny Rivers contiene la versión más extensa de su famosa interpretación del tema John Lee Hooker; dura más de 15 minutos.
Obviamente, si bien es lo más destacable, hay versiones excelentes de otros clásicos como Johnny B. Goode, A hard day's night, La bamba y Sunny.
La grabación es en vivo, pero sólo se escuchan aplausos, sin el calor de un disco de estadio.
Originalmente sale con 6 temas, pero esta es la versiòn extendida con este listado:

A Hard Day's Night.
C.C. Rider - Got My Mojo Working.
High Heel Sneakers.
In The Midnight Hour.
It's Too Late.
John Lee Hooker.
Johnny B. Goode.
Josephine.
La Bamba - Twist and Shout (medley).
Memphis.
Respect.
Stagger Lee.
Stop! In The Name of Love.
Sunny.
Uptight (Everything's Alright).
Walkin' The Dog.
When a Man Loves a Woman.

Bajar: (nuevo link)

http://www.mediafire.com/?zgdnmdkwmuz


Si quieren el famoso Last Boogie in Paris, les dejo el link:

http://www.taringa.net/posts/musica/1133920/Johnny-Rivers---Last-boogie-in-Paris.html

22 de septiembre de 2010

algunas frases de Guillermo Brown


“El honor nacional requiere un esfuerzo. El jefe de la escuadra debe hacer y hará su deber. Si el éxito es favorable, todo irá bien; pero si es desgraciado, suplico se salve mi nombre y el honor de mi familia”.
Almirante Guillermo Brown. Parte del 4 de marzo de 1826; fechado en La Colonia, a bordo de la corbeta “25 de Mayo”.

“Marinos y soldados de la República!
Veis esa gran montaña flotante? Son 31 buques enemigos! Mas no creáis que vuestro General abriga el menor recelo, pues que no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la “25 de Mayo” que será echada a pique antes que rendida.
Camaradas: confianza en la victoria, disciplina y tres Vivas a la Patria”.
Orden del Día del Almirante Guillermo Brown, en Los Pozos, frente al enemigo el 11 de junio de 1826.

“Fuego rasante que el pueblo nos contempla!”
Señal izada en el palo de mesana de la “25 de Mayo”, nave insignia del Almirante Brown, antes del combate de Los Pozos.

"¡Es preferible irse a pique que rendir el pabellón!”.
Señal dirigida por el Almirante Brown a la escuadra, antes del combate de Quilmes, 30 de julio de 1826.

“Espora: hoy tendremos un día glorioso, si todos los nuestros cumplen su deber, como lo espero lo haga este buque”.
Palabras del Almirante Brown a su capitán de Bandera D. Tomás Espora, a bordo de la “25 de Mayo”, antes del combate de Quilmes.

“Compatriotas! Vuestra estimación es el más dulce premio a que podría yo aspirar. Mi vida es vuestra, y rendirla por la gloria del país, es mi primer deber”.
Palabras del Almirante Brown, al pueblo de Buenos Aires, que lo recibió triunfalmente en Buenos Aires, luego de la acción de la Ensenada.

“No me pesa haber sido útil a la patria de mis hijos, considero superfluos los honores y las riquezas, cuando bastan seis pies de tierra para descansar de tantas fatigas y dolores...”.
Palabras dirigidas por el Almirante Brown al destacado marino Joao Pascoe Grenfell, en su quinta de Barracas.

“Si algún día nuevos peligros amenazan a la patria de los argentinos, si algún día nos viésemos obligados a confiar al leño flotante el pabellón de Mayo, el soplo poderoso del viejo Almirante henchirá nuestras velas, su sombra empuñará el timón en medio de las tempestades, y su figura guerreará de pie sobre la popa de nuestras naves en medio de la humareda del cañón y de la grita del abordaje...”.
Oración fúnebre al Almirante Brown, pronunciada por el General D. Bartolomé Mitre.

“Respetables señores y señoritas:
Agradezco profundamente un obsequio que tanto me lisonjea, y puedo asegurar en mi nombre y en el de mis compañeros de peligro, que esta bandera así consagrada no vendrá abajo, sino cuando caiga el mástil o se sumerja la nave que la tremole!”.
Agradecimiento del Almirante Brown a las damas argentinas que le donaron la bandera conocida como de Los Pozos, luego del triunfo en el combate del 11 de junio de 1826.

6 de abril de 2010

¡ AVANTI !

esto es para vos Tana, para que veas que por más que las cosas son difíciles, duras y por sobre todo inciertas, siempre hay que seguir luchando

¡ AVANTI !

Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas;
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.
Obcecación asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que no mellan los garfios de la suerte ...
¡ Todos los incurables tienen cura
cinco minutos antes de su muerte !

¡ PIU AVANTI !

No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y acomete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua, y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza !

¡ MOLTO PIU AVANTI !

Los que viertan sus lágrimas amantes
sobre las penas que no son sus penas;
los que olvidan el son de sus cadenas
para limar las de los otros antes;
los que van por el mundo delirantes
repartiendo su amor a manos llenas,
caen, bajo el peso de sus obras buenas,
sucios, enfermos, trágicos, sobrantes.
¡Ah! Nunca quieras remediar entuertos;
nunca sigas impulsos compasivos;
ten los garfios del Odio siempre activos
y los ojos del juez siempre despiertos...
y al echarte en la caja de los muertos,
menosprecia los llantos de los vivos !

¡ MOLTO PIU AVANTI ANCORA !

Esta vida mendaz es un estrado
donde todo es estólido y fingido,
donde cada anfitrión guarda escondido
su verdadero ser tras el tocado:
No digas tu verdad ni al más amado,
no demuestres temor ni al más temido,
no creas que jamás te hayan querido
por más besos de amor que te hayan dado.
Mira cómo la nieve se deslice
sin una queja de su labio yerto,
cómo ansía las nubes del desierto
sin que a ninguno su ansiedad confíe:
Maldice de los hombres, pero ríe;
vive la vida plena, pero muerto.

¡ MOLTISIMO PIU AVANTI ANCORA !

Si en vez de las estúpidas panteras
y los férreos, estúpidos leones,
encerrasen dos flacos mocetones
en la frágil cárcel de las fieras:
No habrían de yacer noches enteras
en el blando pajar de sus colchones,
sin esperanzas ya, sin reacciones,
lo mismo que dos plácidas horteras;
Cual Napoleones pensativos, graves,
no como el tigre sanguinario y maula,
escrutarían palmo a palmo su jaula,
buscando las rendijas, no las llaves...
Seas el que tú seas, ya lo sabes:
a escrutar las rendijas de tu jaula !

25 de marzo de 2010

Podría ser

Nuevo tema de Ismael Serrano

Letra de Podría Ser :
Contando monedas para comprar cigarros,
regreso a mi casa, sumando derrotas.
Vuelvo sin excusas, sin paz ni trabajo,
y a nuestro futuro le arrancan las horas.
Y en casa me espera
mi razón de vida, el calor de hogar.

Llevo la vergüenza, las manos vacías,
la precariedad.

Ella sonreirá, “saldremos adelante”.
A pesar del tiempo sigue siendo bella.
La miro y recuerdo. No siempre los planes
salen como sueñas, eternas promesas.

Estoy cansado
de tropezar siempre, del “ya le llamaremos”.

Quizá mañana
cambien nuestra suerte
y acabe este invierno.

Podría ser jardinero en Marte,
médico de flores, poeta ambulante
deshollinador volando en tejados,
probador de espejos, o pirata honrado.

Quisiera ser hombre al fin al cabo.
Podría ser quizá delineante
de columpios rojos, un gran nigromante,
un cantor de nanas, quizás buhonero,
y vender palomas, pócimas y ungüentos.

Pensándolo bien, me conformo con menos.
Enchufo la radio, no habla de nosotros.
La luz de la aurora se vierte en la acera.
Ella me da un beso, yo me hundo en sus ojos.

“Suerte” me susurra y cruzo la puerta.
Fuera quizá encuentre
por fin la respuesta
o mi exculpación.

Llueve mientras sueño,
quizá cuando vuelva
haya salido el sol

Podría ser cartero de Neruda,
pescador de estrellas, navegando en la luna,
piloto de cometas, explorador de abismos,
quizá recolector de gotas de rocío.

Quisiera ser un hombre, es poco lo que pido.
Podría ser quizá delineante
de columpios rojos, un gran nigromante,
un cantor de nanas, quizás buhonero,
y vender palomas, pócimas y ungüentos.

Pensándolo bien, me conformo con menos.

Podría ser jardinero en Marte,
médico de flores, poeta ambulante
deshollinador volando en tejados,
probador de espejos, o pirata honrado.
Quisiera ser hombre al fin al cabo.


25 de febrero de 2010

marzo 2010

Llego el gran mes de marzo, donde realmente empieza el año, gente que vuelve de las vacaciones, gente que empieza a estudiar, las dulces palomitas vuelven al colegio, vuelven las facultades, la universidad, el trabajo hasta tarde, empieza el otoño, el crepúsculo temprano, en fin perdón por dejar abandonado este espacio, pero como diría Joaquín ramón Martinez, estaba pasando por una asquerosa felicidad domestica, y cuando uno se encuentra en este estado es muy difícil de encontrar cosas que compartir con los demás cibernautas, por eso renové un poco el blog , cambie unos colores y hasta le puse música jajaja , que mas decir, me falta la nueva imagen que todavía no me decido, vuelvo a escribir y a compartir cosas porque la nostalgia ya está tocando a mi puerta, y para contrarrestar sus efectos prefiero este espacio que por lo menos me ocupa algo de tiempo, Sole… vuelvo a escribir y buscar cosas que te depriman o te den fuerza para tus ataques de ira contra los hombres, siempre pensa que pudo ser peor…, Maxi… la del pirata cojo no es una forma de vida… yo prefiero la de peces de ciudad…, Martin (brother) si veo algo copiado o mínimamente copiado de mi blog en el tuyo… cobras!!!.


(EDIT)
Leandro

14 de febrero de 2010

Contigo

Contigo
Sabina Joaquin
Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.

Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas "volvamos a empezar";
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.





6 de diciembre de 2009

con pena de muerte

mientras espero que lleguen a Peumayén, en este domingo tan gris, es un buen momento para escuhar algo de musica tranqui

espero que disfruten al igual que yo de esta version de un hermoso tema de ismael serrano interpretado por este muchacho que en realidad es muy bueno


25 de noviembre de 2009

THE FINAL COUNTDOWN


6 de noviembre de 2009

DICOTOMÍA INCRUENTA

Siempre llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.

Cuando voy a sentarme
advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.

Y en el preciso instante
de entrar en una casa,
descubro que ya estaba
antes de haber llegado.

Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba,
vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.

NO SE, ME IMPORTA UN PITO...

Bueno… el lado oscuro del corazón…. que derroche de diálogos y fotografía, que paseo por buenos aires y Montevideo.. qué película tan argentina como uruguaya, que picardía ver a Benedetti de marinero alemán recitando poesía, la verdad es que no había podido ver nunca este clásico del cine y la verdad que dan ganas de frenar la película en cada dialogo y tomar nota, tratar de recordar cada conversación de Oliverio y la muerte, y como no podía ser de otra manera a mi me compro apenas empieza la película, tan simple como el fragmento que les pongo abajo… (claro que yo me tome el atrevimiento de copiar el texto completo) espero que lo disfruten y que sepan leer entre líneas esto que paso a copiar…


No se, me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

23 de octubre de 2009

Ciudadano Garcia


Ciudadano Garcia
18 de octubre

Fui a ver el ciudadano Garcia a la segunda funcion de Adios Sui Generis (barbado, vestido de blanco y al mando de un "sui" electrico), y tambien lo vi en Kartucho´s con La Maquina de hacer pajaros, cuando tenian coro (no recuerdo grabaron el disco con los coros ni me consta ) ... despues tope con Charly, "accidentalmente" mientras miraba instrumentos en Daiam, supongo que (yo) habia ahorrado para comprarme una pua Fender y estaria mirando una Les Paul negra en el escaparate cuando aparecio Garcia (el flaco) ; si mal no recuerdo lo habia escuchado (en kartucho´s) decirle a un asistente (Quebracho ?) "mañana tenemos que ir a Daiam" y mis resortes me llevaron a Talcahuano en el mismo instante en que aparecio el ciudadano ; (...) estabamos haciendo la fila para entrar a ver , creo que a , Polifemo (y Avalancha), cuando paso Carlos y me hizo un gesto, algo que yo interprete casi como un saludo o una inclinacion amable con la cabeza ; (...) estaba grabando con Raices y habian terminado (o promediaban) las mixes de aquel "Festival de Amor" y abri la puerta del estudio para ver aparecer a Davies & Garcia ; (...) lo visitaba a Lebon en compañia de mi amigo preferido : Chani Peycere, le llevabamos buen porro, del que nuestros amigos traian del Brasil , y nos quedabamos hablando o escuchandole ; como (ya) estaba conectado con cierta elite del rock (y ensayaba con Raices pegado a la sala donde ensayaban Los Redondos) consegui entradas para el debut de Seru Giran, que fue muy criticado por el Expreso por una parodia a la musica "disco" , un recital tambien recordado por una frase sarcastica, mas que confesional, de Lebon, que para entonces era mi heroe vivo. (casi todo lo que yo esperaba de la musica era poder tocar con David algun dia) Fuimos, con Chani, algunas veces a ver La Grasa en el auditorio Kraft (ex), casi siempre entrabamos a los camarines por la dulce amabilidad de Oscar Moro o "Quebra", con un joint como pasaporte al backstage ; ya en Los Abuelos, por intermediacion de Gustavo "el vasco" y Clota P , volvi a encontrarme con Davies y con Garcia, ya en un plano de intimidad y "gang" ; fuimos a ver a Los Twist, a Fontova y a Virus (por insistencia mia), tambien fuimos a los camarines de Sumo, venciendo la resistencia del ciudadano que suponia que Luca no le respetaba lo suficiente ; una noche habia que elegir entre Pet Shop Boys y Joaquin Sabina (quizas esta semana algunos tengan que elegir si gastar para PSB o Garcia) ; yo insisti en escuchar a Sabina, aunque PTB me gusta mucho, y convenci a Charly contandole de el respeto que le tenia Sabina y todo lo lindo que decia de el, entonces los presente ; y en ese mismo ciclo de recitales los presente con Fito & Cecilia (los conduje suavemente hasta el escenario, nos sentamos muy cerca y ubique un monitor hacia los invitados para escuchar las letras);(...) grabamos con Garcia & Los Abuelos, yo lo pasaba a buscar y viajabamos en taxi a los estudios de Floresta ; serian los ultimos tiempos de Seru Giran y/o los de Living/Pubis cuando llego el momento de armar una banda , recuerdo una noche en casa de Daniel Ripoll frente a plaza San Martin, yo no estaba ternado ,incluso "propuse" al brillante Leo Sujatovich, que ya habia tocado con Nito y Spinetta, ademas de tener un Prophet (un polifonico muy codiciado por entonces) , supongo que por descarte y afinidades termine tocando los teclados en esa primer banda solitaria de Charly , ensayamos en TNT y en Alex, con Willy, Gustavo y Cachorro ; compartimos cientos de jam sessions, de noches toxicas, de horas escuchando y hablando de musica ; al tiempo me abri de la banda accediendo a un ultimatum abuelista; fuimos al Dandy de Libertador y renuncie , despues compramos libros y volvimos a alguna parte ; en los camarines del Opera conoci a Richard y Fernando, juntos diseñamos mi disco "vida cruel" & a las sesiones vinieron Garcia con "el flaco" Spinetta (que tenian un proyecto de proyecto en comun que termino con un incendio literalmente) , aquella noche pinto la idea de ser nosotros (el nucleo de Richard, fernando con Cano y Fabian) la banda posible del duo cosmico, y cuando la sociedad de lideres dejo de properar -como proyecto- fuimos, de nuevo, el grupo de Garcia, con Cristian y Melingo ; (...) una vez escuchamos Clics Modernos recien grabado con Charly & su novia "Palemberg" ; alguna vez y media fui asistencia al potencial suicida, compañero de tragos o similares cosas, y Garcia (que es uno de estos musicos capaz de desprogramar el ego de los musicos que toquen con el) me trajo de USA el Roland (que le robaron a Fabian con los Soda) y colaboro con impulsar mi aventura solista desde el primer momento ; nos subimos mil veces a zapar en cualquier lado, casi siempre yo tocaba la bateria, aunque a veces tambien la guitarra o el bajo , incluso (y ensayando en Rainbow) llegabamos temprano a los ensayos para zapar con la -bateria- Premier de Willy (un musico extraordinario); tambien caminabamos por la playa en Pinamar y comiamos rabas con clerico ; vimos juntos un par de mundiales y mas cosas que forman parte del patrimonio de los olvidos ; hasta que , quizas por un descuido mio (y advertido de que estas cosas pasan) decidi (o descubri) que no habia lugar para dos egoistas en mi vida ; me di cuenta que como rival habia elegido uno demasiado competitivo y que, en materia musical, era un contrincante complicado y altamente cualificado; hasta el dia de hoy me soprende estar en la primera linea de la aristocracia rockera argentina, sin embargo entiendo la mayoria de los procesos (precipicios) interiores de los ultimos bastantes años del ciudadano Garcia ; porque yo tambien me fui a naufragar en una balsa sin madera, y porque conozco algunas de las sensaciones de tirarse de un tren en movimiento y reincorporarse lerdamente, sentirse aburrido, ancho y ajeno, y creer que nunca mas vas a recuperar la chispa adecuada ; no se si Charly es bueno, malo o masomenos; y suporongo que muchos pensaran (?) eso de mi o de quien le toque. Ahora vuelve Garcia aunque nadie entienda de donde vuelve (tampoco es que cualquiera pueda entenderlo todo) ; yo no tengo conflictos con Charly , ademas ya somos grandes como para molestarnos por otros conflictos que no seamos nosotros mismos, la vida y la muerte ; como compañero le deseo, para el viernes, buen sonido en el escenario, una noche primaveral y buen humor, porque con todo eso,y viento a favor, es muy probable que la gloria diga "presente" virtud las miles de manos que le aplaudan y las gargantas que le canten.

suerte !

" Ayer soñe con los hambientos , los locos, los que se fueron , los que estan en prision ;hoy desperte cantando esta cancion que ya fue escrita hace tiempo atras, que es necesario cantar de nuevo una vez mas ...."

13 de octubre de 2009

el cementerio


El Cementerio

Un viajero llegó un día a un pueblo y decidió parar a descansar. Buscaba un sitio fresco con hierba para poder hecharse en el suelo.

Y caminando llegó a un cementerio. Paseó por el, y cada tumba que veía le horrorizaba mas que la anterior. En ellas aparacia el nombre y los años de vida. Y lo terrible en ellas era que todos eran niños... ...cinco, ocho, cuatro, once años. Todas esas tumbas conmocionaron al viajero que se preguntó qué cosa tan horrible ocurriría en ese pueblo.

De pronto aparecio un anciano que resultaba ser el que cuidaba de ese cementerio. Y el viajero se apresuró a preguntarle el secreto de tan horrible destino.
-Porfavor, acerquese, expliqueme ,¿qué maldición hay en este lugar?
¿por qué este cementerio de niños? dígamelo, digamelo por favor.

El anciano sonrió y le contó... -En este pueblo tenemos una tradición; y es que cuando un niño cumple quince años, al dar este paso, se le regala una libreta que colgará de su cuello con un cordón que le acompañara durante toda la vida. En esta libreta apuntará todos aquellos momentos felices y el tiempo que éste duro; dias, horas, semanas. meses...
.....el encuentro con un amigo que no ve desde hace tiempo, su primer beso, su primer amor, cuando nacieron sus hijos, los ratos con los seres queridos y otras tantas cosas que le llenó el corazón de plenitud, de emoción...
...y cuando les llega la hora de su muerte, se suma todo ese tiempo de felicidad de sus vidas y los escribimos en las tumbas.
Asi contamos el verdadero tiempo vivido.

10 de octubre de 2009

Something Inside

I believe We all have one true love
Somewhere in this world. I believe
For every door,That's closing For every heartbreak there's hope for
something new. I wish to found the closest thing to heaven with you.
Next to you, I want to found the
deepest love I knew.....